Investigación
El cuerpo como legado: memoria, transmisión y continuidad
Después de muchos años de recorrido, investigación y experiencia, he tomado plena conciencia de la profundidad y cercanía del legado que habita en mi propio cuerpo. Un legado que no es solo técnico, sino histórico, político, humano y profundamente sensible. Un legado que nace en la danza moderna europea, atraviesa la guerra, el exilio y la migración, y llega a América para transformarse en semilla, resistencia y conocimiento encarnado.En los orígenes de este pensamiento se encuentran figuras fundamentales de la danza moderna como Rudolf Laban, Mary Wigman, Kurt Jooss y Sigurd Leeder, quienes concibieron el movimiento no como una forma vacía, sino como la manifestación viva de los estados internos del ser humano, en relación con el espacio, el tiempo, la energía y la conciencia. Su trabajo dio origen a una comprensión del cuerpo como un territorio expresivo, político, espiritual y dramatúrgico.Dentro de esta genealogía, el maestro Patricio Bunster —discípulo y asistente de Sigurd Leeder— ocupa un lugar fundamental en la transferencia y consolidación de este conocimiento en América Latina. Su labor fue decisiva en la formación de generaciones de bailarines, coreógrafos y creadores, así como en la instalación de una forma profunda y consciente de entender el cuerpo en movimiento. En este camino, mi gran maestro fue Patricio Bunster, fundador de la Escuela de Danza Espiral, espacio en el que realicé mi formación desde mis 14 años, incluyendo mi grado superior. Allí tuve la oportunidad de aprender junto a él y de formarme también con grandes maestros y maestras como Yasna Vergara, Raymond Hilbert, Rodrigo Fernández y Valentina Pavés, entre otros, quienes marcaron profundamente mi comprensión del cuerpo, del movimiento y de la escena.
En esa experiencia no solo adquirí herramientas técnicas, sino una visión del cuerpo como lugar de pensamiento, de conciencia, de resistencia y de creación. A través de esa formación, este linaje llegó a mi práctica, a mi investigación y a mi manera de comprender el movimiento como una arquitectura viva, una dramaturgia que no depende de la palabra, sino de la presencia, de la intención y de la organización profunda del ser.
Hoy, comprendiendo la dimensión de esa herencia, nace en mí la necesidad de dar continuidad, expandir y compartir este conocimiento. No como un ejercicio de nostalgia, sino como un acto de responsabilidad y de amor hacia una forma de entender el cuerpo que considero una de las más lúcidas, complejas y sensibles que se han desarrollado en el campo de las artes del movimiento.
Este espacio —mi trabajo, mis talleres, mi investigación— es una forma de rescate y proyección. Un intento por volver visible una línea de pensamiento que llegó a mi continente debido a circunstancias históricas dolorosas —la guerra, la persecución, el exilio— y que, sin embargo, germinó en una de las visiones más profundas sobre el funcionamiento del ser humano y su expresión en movimiento.
Aquí, el cuerpo no es únicamente un instrumento..
Es memoria, es archivo vivo, es lenguaje, es arquitectura dramatúrgica,
es conciencia en acción.
EL CUERPO COMO ARQUITECTURA DRAMATÚRGICA
Este workshop es una propuesta para comprender el cuerpo como lenguaje, estructura y pensamiento en acción, dirigido a:
• Directores
• Coreógrafos
• Dramaturgos
• Docentes del movimiento
• Investigadores escénicos
Al comprender el Método Laban/Leeder, tenemos mayor claridad para dirigir, componer y analizar el movimiento.El cuerpo deja de ser un territorio ambiguo o exclusivamente intuitivo y se convierte en un sistema legible y repetible, capaz de ser observado, nombrado y transformado.







